Elimina los datos EXIF de una foto
Una foto hecha con el móvil suele incluir el lugar y la hora en que se tomó, además del dispositivo utilizado. Suelta aquí tus imágenes y descarga copias sin esos datos.
Una foto hecha con el móvil suele incluir el lugar y la hora en que se tomó, además del dispositivo utilizado. Suelta aquí tus imágenes y descarga copias sin esos datos.
Una o hasta diez. Funciona con cualquier cosa hecha por un móvil o una cámara.
Ubicación, modelo de cámara, objetivo, exposición y fechas se descartan. Aquí es lo que pasa por defecto: no hay ninguna casilla que recordar.
La imagen no cambia. Solo desaparece lo que iba escrito al lado.
Normalmente: las coordenadas GPS del sitio donde estabas, con precisión de unos metros; la fecha y la hora al segundo; la marca y el modelo del móvil o la cámara; y los ajustes de exposición. Algunos móviles anotan además hacia dónde mirabas. Nada de eso se ve en la imagen, y todo viaja con el archivo cuando lo envías.
Los píxeles que ves se vuelven a codificar, igual que hace cualquier optimizador, y eso es también lo que reduce el tamaño. Lo que se elimina es el bloque de metadatos, no nada que puedas mirar.
La mayoría de las grandes lo quitan al subir la foto, aunque antes lo leen. Donde sobrevive es justo en los sitios que nadie recuerda: un adjunto de correo, un mensaje en una app que manda archivos en vez de fotos, una carpeta compartida en la nube, un anuncio de compraventa. Esos son los que conviene limpiar antes de enviarlos.
Aquí no: es todo o nada. Si necesitas conservar la información de exposición para un portafolio de fotografía, la herramienta adecuada es un programa de escritorio con un editor de metadatos completo. Esto sirve para quitarlo todo antes de compartir.
Se sube, se procesa y se borra en menos de una hora. La dirección donde vive mientras tanto es aleatoria e imposible de adivinar. El Aviso de privacidad detalla exactamente qué se guarda y durante cuánto tiempo.